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A un Gran Cofrade

Al día de hoy todavía no nos lo podemos creer, menudos días estamos pasando y se acerca el Viernes Santo que como mínimo será doloroso e irremediable, dicen que Dios aprieta pero no ahoga, en este caso creo en mi humilde opinión que ha apretado demasiado, en este tipo de ocasiones y momentos, siempre me pregunto ¿ porque siempre se van los buenos? y a estas alturas de la vida todavía no he encontrado respuesta satisfactoria y coherente, porque no estoy diciendo que no se vaya nadie, porque todos nos tendremos que ir algún día, pero se podrían quedar los buenos más tiempo, sobre todo cuando son todavía jóvenes y con mucha vida por delante, puedo comprender hasta cierto punto, que se vaya el que esta enfermo, el que ya esta mayor etc… , pero el que no está enfermo ni mayor y encima es buena gente me cuesta mucho aceptarlo y comprenderlo, pero como todo en la vida Dios tendrá una explicación lógica y razonable.
A Joaquin, le quedaba por hacer y decir mucho en esta vida, a nivel familiar, cofrade y con su ejemplo como persona, al mundo, sin embargo aquí en la tierra no pasa como en las películas, porque en la vida real casi siempre ganan los malos, no lo puedo entender, ni comprender, quizás es que soy muy torpe y no tengo luces para más, Dios sabrá, pero que sepa que de momento no puedo estar de acuerdo.
Joaquin era una persona humilde, sencilla y atrevida, se que suena a tópico, pero os puedo garantizar que es la verdad, sobre todo era silencioso y callado, agachaba la cabeza y a currar. Sé de lo que os estoy hablando, a Joaquin lo conozco desde hace ya algunos años.
En mis ocho años de Hermano Mayor, me ha acompañado como Albacea de Trono y como Albacea de Casa Hermandad y un poco Albacea de todo y por supuesto como un gran amigo que lo era, estaba siempre en todos los fregados, por ponerle un pero, diria que simplemente era muy callado, nunca se quejaba y si eso es un defecto, yo digo que bendito defecto, todo le parecía bien aunque no estuviese de acuerdo, ojala existieran 20 personas como Joaquin Calderón en cada Cofradía y en este mundo a veces caprichoso con el destino de las personas.
A lo largo de esta convivencia en estos últimos ochos años, hemos tenido muchísimas alegrías, muchas metas e ilusiones cumplidas, de las que hemos disfrutado todos juntos a él, atrás se van a quedar esos días de verbena, cenas, almuerzos, sabatinas, triduos, presentaciones, procesiones y un largo etc…. en las que no faltaba nunca Joaquin, en verdad era todoterreno, siempre su valor se multiplicaba por dos.
Se suele comentar que es fácil hablar cuando un amigo y cofrade ya no está entre nosotros, pero en Joaquin, todo es real, hombre muy tímido, honesto y sobre todo familiar, tan familiar que incluso calle Trinidad 72, era su segunda casa.

Es fácil decir ahora que parecía un presagio, pero para mí y creo que hablo en nombre de muchos, fue un honor trabajar junto a Joaquin Calderón y sobre todo después de aprobarlo la Comisión Permanente de nuestra Hermandad, el poder imponerle el Escudo de Oro de la Cofradía, no olvidaré jamás ese fuerte abrazo y esas gracias que salieron de su boca, doy las gracias a Dios en este caso por alumbrarnos y que se haya podido llevar por lo menos entre todos sus recuerdos ese galardón que no todo el mundo tiene y que él se lo ha merecido con creces.
Amigo Joaquin, guíanos junto a tú Virgen de la Soledad y porque no decirlo también de tú Cristo del Santo Traslado, cuantas bromas y risas hemos tenido a costa de lo celeste o lo burdeos, verdad, me quedo con esos muy buenos ratos a tú lado.
Donde estés Joaquin y porque el merito de todas las cosas bien hechas en la Hermandad no es del Hermano Mayor, si no de personas trabajadoras y grandes, como tú lo eras, quiero darte las gracias por tu gran labor y disponibilidad siempre en todo momento con mí persona y con la Cofradía durante mi mandato, se positivamente que al lado de tú Señora nos alumbraras y ayudaras a todos nosotros, y sobre todo a alguien que lo va a necesitar y mucho, tú gran amigo y Hermano Mayor actual, Prado Hernandez, durante este largo camino que queda todavía por recorrer.

AMIGO PARA SIEMPRE, JOAQUIN CALDERON, MUCHAS GRACIAS POR TODO Y HASTA QUE NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR.

RICARDO DELGADO RUBIA